Descripción:
Las flores comestibles, usadas desde la época prehispánica en México, aportan no solo color, aroma y sabor, sino también compuestos bioactivos (fenoles, flavonoides y carotenoides) con actividad antioxidante, antiinflamatoria y antimicrobiana, que pueden ayudar a prevenir enfermedades degenerativas y a estabilizar alimentos frente a la oxidación.
En este estudio se evaluó la capacidad antioxidante de extractos metanólicos de 12 flores comestibles mediante voltamperometría cíclica y técnicas espectrofotométricas (FRAP y Folin-Ciocalteu). Lavandula angustifolia fue la especie más destacada por su bajo potencial de oxidación y alta capacidad reductora, asociada a compuestos fenólicos como el ácido cafeico. Con base en ello, se formuló un helado funcional con flor de lavanda, cuya oxidación lipídica (medida por TBARS) se redujo 12 % en los niveles iniciales de MDA y disminuyó durante el almacenamiento. El trabajo demuestra que la voltamperometría cíclica es una herramienta útil para caracterizar matrices vegetales complejas y que la lavanda tiene potencial como ingrediente funcional antioxidante en productos lácteos innovadores.