Descripción:
La presente investigación tuvo como objetivo analizar las experiencias de personas
diagnosticadas con Virus del Papiloma Humano (VPH), con énfasis en el impacto emocional,
social y relacional del diagnóstico, así como en los procesos de aprendizaje y transformación
personal derivados de dicha experiencia. El estudio se desarrolló desde un enfoque cualitativo,
privilegiando la comprensión de los significados que los participantes atribuyen a su vivencia, a
través de entrevistas en profundidad y registro reflexivo, retomando la perspectiva del estigma
propuesta por Erving Goffman.
Los hallazgos evidencian que el VPH no puede comprenderse únicamente desde una
perspectiva biomédica, ya que su vivencia se encuentra atravesada por construcciones sociales
marcadas por el estigma, el silencio y la desinformación. Se identificó que la educación sexual
recibida en el ámbito familiar fue insuficiente o centrada casi exclusivamente en la prevención
del embarazo, dejando en segundo plano la discusión sobre infecciones de transmisión sexual.
Esta omisión contribuye a que el diagnóstico sea vivido inicialmente con miedo, culpa o
confusión.
Asimismo, se observó que la forma en que los profesionales de la salud comunican la
información influye significativamente en la experiencia emocional del diagnóstico. Aunque el
VPH suele presentarse como una infección común, la normalización médica puede invisibilizar
el impacto subjetivo que genera en quien lo recibe.
En el plano relacional, el diagnóstico incide en la comunicación con la pareja y en la
percepción de responsabilidad compartida. Sin embargo, más allá del impacto inicial, la
experiencia también favorece procesos de resignificación, fortalecimiento del autocuidado y
mayor conciencia corporal. En algunos casos, el VPH fue interpretado como una oportunidad de
transformación personal y reorganización de prioridades.
Se concluye que humanizar el VPH, generar conciencia sobre el estigma y promover una
educación sexual más integral y empática constituyen desafíos fundamentales para transformar
la manera en que esta infección es comprendida socialmente. La investigación aporta una mirada
que integra la dimensión emocional, social y cultural del diagnóstico, contribuyendo a una
comprensión más amplia y humanizada del fenómeno.