Descripción:
La pandemia por SARS-CoV-2 representó uno de los mayores retos para los
sistemas de salud a nivel mundial, no solo por la elevada transmisibilidad del
virus, sino también por la incertidumbre clínica y terapéutica que predominó
durante los primeros meses de la emergencia sanitaria. En México, esta situación
impactó de manera importante al primer nivel de atención, particularmente en los
consultorios anexos a farmacias, que funcionaron como uno de los principales
puntos de contacto para pacientes con sintomatología leve y moderada. En este
contexto, la presente investigación tuvo como propósito analizar la indicaciónprescripción de medicamentos en pacientes positivos a COVID-19 atendidos en
una farmacia comunitaria del estado de Hidalgo durante el periodo de enero a
diciembre de 2021, con el fin de identificar patrones terapéuticos, evaluar la
pertinencia de los tratamientos empleados y detectar posibles prácticas de uso
irracional de medicamentos.
El estudio se desarrolló a partir de la revisión y análisis de más de 800
expedientes clínicos, considerando tanto la sintomatología reportada como los
grupos farmacológicos prescritos con mayor frecuencia. Entre los medicamentos
evaluados destacaron mucolíticos, antitusivos, antibióticos, antivirales,
antiinflamatorios no esteroideos, corticosteroides y broncodilatadores. Asimismo,
se examinó la congruencia entre la condición clínica del paciente y el tratamiento
indicado, así como la presencia de polifarmacia, duplicidad terapéutica y posibles
riesgos de reacciones adversas. Este abordaje permitió valorar de forma integral
si las decisiones terapéuticas observadas se sustentaron en criterios clínicos
razonables o si, por el contrario, estuvieron influenciadas por la falta de
lineamientos estandarizados, la presión asistencial y la evolución cambiante de
la evidencia científica durante la pandemia.
Los hallazgos evidencian que, en el contexto de la pandemia, la atención primaria
enfrentó importantes limitaciones para establecer esquemas terapéuticos
homogéneos y plenamente basados en evidencia. En muchos casos, la
prescripción respondió a una necesidad inmediata de aliviar síntomas y prevenir
complicaciones, pero también reflejó una variabilidad considerable en la
selección de medicamentos, así como el uso de algunos fármacos de beneficio
incierto o potencialmente innecesarios. Esto pone de manifiesto la relevancia de
fortalecer la capacitación continua del personal de salud, promover el uso racional
de medicamentos y consolidar guías de atención oportunas y aplicables al primer
nivel asistencial.
En conclusión, esta investigación aporta una visión crítica sobre la práctica de
prescripción en un escenario real de contingencia sanitaria y destaca la
necesidad de generar estrategias que mejoren la calidad de la atención, reduzcan
riesgos asociados al uso irracional de medicamentos y favorezcan decisiones
terapéuticas más seguras, éticas y sustentadas en evidencia científica. De esta
manera, el estudio contribuye al análisis farmacoterapéutico de la atención
comunitaria durante la pandemia y ofrece elementos útiles para el diseño de
futuras intervenciones en salud pública.