Descripción:
ANTECEDENTES
El cáncer de mama es actualmente el tumor más diagnosticado en mujeres a nivel mundial. Las estimaciones, sugieren un incremento en 2050, impulsado por el envejecimiento poblacional, el mayor uso como tamizaje, y el aumento de los factores de riesgo metabólicos y hormonales en las pacientes (Organización mundial de la salud, [OMS] 2025).
Los estudios de imagen siguen siendo parte fundamental del tamizaje y como estudios de primera línea en caso de presencia de masa palpable, cada uno tiene indicaciones para su uso. La interpretación ya tiene directrices claras y de acuerdo al resultado se determinará la necesidad de toma de biopsia para un diagnóstico definitivo, en base a su histología y subtipo molecular se llevará a cabo el mejor manejo y tratamiento.
En los últimos años, las vesículas extracelulares (VE) han emergido como biomarcadores y mediadores de progresión tumoral, tienen participación en la remodelación del microambiente, angiogénesis, evasión inmune y resistencia terapéutica; (Liu et al., 2024; Li et al., 2025; Muttiah et al., 2024).
La detección de VE en plasma sugiere factibilidad y monitoreo mediante biopsia líquida (Wilhelm et al., 2025). Se está explorando la utilidad de las VE como biomarcadores, donde no haya acceso a estudios de imagen, con su posible uso como medio de tamizaje, sin embargo, aún falta mayor evidencia para la viabilidad de este tipo de pruebas. (Cabeza et al. (2025)
OBJETIVOS.
El presente estudio tuvo como objetivo analizar la posible asociación entre el número de VE en plasma con el diagnostico histopatológico en mujeres con hallazgos por estudio de imagen de acuerdo con el Breast Imaging Reporting and Data System (BIRADS) 4-5, así como plantear la posibilidad de su utilidad como biomarcadores complementarios en el cáncer de mama.
MATERIAL Y MÉTODOS.
Se realizó un estudio transversal, prospectivo y analítico en mujeres mayores de 18 años atendidas en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, con hallazgos por imagen clasificados como BIRADS 4-5.
El muestreo fue no probabilístico por conveniencia, incluyendo a las pacientes que cumplieron con los criterios de inclusión y firmaron consentimiento informado.
De cada participante se obtuvo una muestra de sangre periférica, la cual fue centrifugada en centrifugaciones seriadas, así como una ultracentrifugación a 110,000 g durante 90 minutos a 4 °C para el aislamiento de las VE. Las fracciones obtenidas se suspendieron en 80–100 μL de solución isotónica estéril, posteriormente la cuantificación y caracterización de las VE se efectuó mediante Nanoparticle Tracking Analysis con el equipo NanoSight NS300 (Malvern Instruments Ltd.), utilizando un láser de 488 nm y videos de 60 segundos procesados con el software Nanoparticle Tracking Analysis 3.0, que determina el tamaño y la concentración de las partículas en suspensión. Adicionalmente, se realizó microscopía electrónica de transmisión para la evaluación morfológica de las VE.
RESULTADOS.
Se analizaron un total de 8 pacientes, de las cuales cinco correspondieron al grupo control de mujeres sanas y tres al grupo con diagnóstico confirmado de cáncer de mama.
La edad promedio fue mayor en el grupo con neoplasia (54.7 ± 4.9 años) en comparación con el grupo sano (30.2 ± 4.2 años), sin diferencias estadísticamente significativas (p = 0.566). Tampoco se observaron diferencias significativas en peso, talla o índice de masa corporal (IMC); las pacientes con cáncer tendieron a presentar mayor frecuencia de comorbilidades, principalmente diabetes mellitus (DM) tipo 2 e hipertensión arterial (HTA)
El análisis mediante Nanoparticle Tracking Analysis mostró valores comparables en el número y tamaño promedio de VE entre los grupos con y sin neoplasia, sin encontrar una asociación estadísticamente significativa entre el diagnóstico de cáncer de mama y la concentración de VE plasmáticas.
En conjunto, los resultados sugieren que, aunque no se evidenció una relación directa entre el diagnóstico de cáncer de mama y el número de VE, factores como la edad, el estado nutricional y las comorbilidades metabólicas podrían influir en los resultados.
CONCLUSIONES.
Aunque no existe una asociación estadísticamente significativa entre el diagnóstico de cáncer de mama y el número de VE, pueden existir factores asociados, como el estadio tumoral y el tipo histológico.
Se destaca la necesidad de ampliar el tamaño de muestra y considerar variables clínicas adicionales para establecer con mayor precisión el papel potencial de las VE como biomarcadores diagnósticos o pronósticos de la enfermedad.