Descripción:
La contaminación por metales de interés toxicológico (MIT) constituye una problemática
ambiental de escala global, atribuible no solo a la actividad minera, sino también a prácticas
agrícolas, urbanas e industriales. Las serpientes, debido a su papel como depredadores, su baja tasa
metabólica y dieta especializada, son particularmente susceptibles a la bioacumulación de estos
compuestos. No obstante, su inclusión en estudios ecotoxicológicos ha sido limitada,
principalmente por retos metodológicos asociados a su manejo, comportamiento críptico y estatus
de conservación. Esto subraya la necesidad de emplear métodos no letales y mínimamente
invasivos para evaluar su exposición a contaminantes.
Este estudio se llevó a cabo en dos poblaciones silvestres de Crotalus aquilus (Klauber, 1952), una
especie de víbora de cascabel endémica de México con amplia distribución en el estado de Hidalgo.
La región de estudio, la Comarca Minera, presenta antecedentes de actividad minera y evidencia
documentada de contaminación por MIT. El objetivo fue evaluar el potencial de C. aquilus como
bioindicador ambiental en ecosistemas de bosque y matorral, mediante el uso de biomarcadores no
letales que permitieran detectar la presencia, bioacumulación y efectos de los MIT.
Se aplicó una modificación a la metodología propuesta por la OPS/OMS y la ATSDR para la
evaluación de riesgos químicos, con el fin de caracterizar el peligro de la zona, evaluar el riesgo
ecológico, así como la vulnerabilidad, el riesgo de exposición y el riesgo a la salud en las
poblaciones de C. aquilus.
Asimismo, se determinaron las concentraciones internas de los animales mediante el análisis de
biomarcadores de acumulación previamente establecidos para serpientes. De igual forma, se validó
el uso del cascabel y del veneno como nuevos biomarcadores no letales y mínimamente invasivos,
lo que facilitaría la inclusión de esta especie en estudios ecotoxicológicos.
Finalmente, se evaluó el daño genotóxico que los MIT pueden inducir en condiciones de
exposición, a través del análisis de micronúcleos en sangre periférica. Los resultados demostraron,
por un lado, la eficacia de esta técnica como un método no letal y poco invasivo para la detección
de daño genético, y por otro, la probabilidad de que los MIT, en las concentraciones observadas,
promuevan efectos negativos en las poblaciones silvestres.