Descripción:
Tras años de intentos fallidos, Emiliano al fin encontró un lugar en el que su dignidad humana no fuera atropellada, en el que el respeto como derecho elemental no le fuera cuestionado.
Y ello, se lo debe a sus padres, que desesperados ante la nula oferta educativa deciden montar una escuela en la sala de su casa, contratar especialistas y, finalmente, ofrecerle una oportunidad de aprendizaje acorde con sus necesidades y posibilidades.
A más de tres años de eso, La Escuelita de Emiliano es una realidad tangible con un futuro alentador y con un presente sólido que busca alternativas mejores que ofrecer a Emiliano, a Alan, a Jorge. A niños y niñas que requieren educación especial y cuya dignidad no tiene porqué seguir siendo un paraíso inalcanzable.
Consolidarse con base en la figura jurídica que dará respaldo a las acciones hechas durante estos años de trabajo, de obstáculos y de logros es lo que han conseguido un pequeño grupo de pachuqueños que en busca de un espacio educativo digno y respetuoso han llevado muy lejos algo que en principio era una idea, casi un simple deseo.
Así surgió La Escuelita de Emiliano y así surge ahora la Fundación Emiliano. Ambas constituidas legal, jurídicamente. Ambas en funciones y con proyectos
con la mira en el futuro pero sin olvidar lo que les da la fuerza: la responsabilidad con el presente.
Dar a conocer los esfuerzos de la familia Imbert Rincón por dar educación de calidad a su hijo Emiliano es necesario, no sólo por reconocer los avances que
se han logrado en él sino por el impacto que con ello han obtenido, dado que en su búsqueda personal han conseguido brindar a otros niños de la región una oportunidad que hasta entonces lucía imposible: una escuela integral que ayude a los niños con capacidades especiales a desarrollar habilidades más allá de lo físico, de lo manual.
Por ello, la forma más adecuada de abordar este esfuerzo comunitario es mediante un reportaje, género periodístico cuyas posibilidades permiten explotar las historias que se han entretejido con los años y que han hecho de la Escuelita un proyecto con luz propia y con posibilidades reales de evolución.
Informar al que no sabe, así define Martín Vivaldi1 en “Géneros periodísticos” la misión del reportaje, donde profundiza sobre lo que representa la acción de informar, “es más que una obra de misericordia: es una obligación de comunicación social”.
Desde la perspectiva de los lectores, asegura Vivaldi, se lee para conocer lo que se desconoce o para incrementar los conocimientos existentes sobre un determinado tema, por tanto, “se escriben reportajes para decir todo lo que se sabe de lo que debe saberse”.
Por ello, este género luce como la mejor opción para explotar los detalles que han forjado la historia de Emiliano Imbert Rincón y todo lo que se ha logrado en torno suyo.